viernes, 2 de febrero de 2018

“LA PALABRA DE DIOS ROMPE NUESTRAS CADENAS” (Semana para la unidad de los cristianos 2018)

 “La palabra de Dios rompe nuestras cadenas”
(Semana para la unidad de los cristianos 2018)

Muchos de nosotros comenzamos el año con algunas metas a las que nos gustaría llegar o seguir acercándonos a lo largo de los próximos 365 días que se presentan delante nuestra. En este sentido resulta oportuno que en este primer mes del 2018 dediquemos una semana para pedir a Dios juntos por la unidad de los que nos reconocemos como hijos e hijas suyos.

El texto base que se nos propone para esta “Semana de oración por la unidad de los cristianos” es de lo más sugerente: Exodo 15:1-21, se trata de un cántico o mejor dicho dos cánticos de alabanza que se ofrecen a Dios por parte de Moisés y de María, la hermana de Aarón. Una alabanza que se ofrece desde una profunda experiencia espiritual y social: la LIBERACIÓN DE DIOS, que es lo mismo que la experiencia del DIOS QUE LIBERA.

Así entendió el pueblo de Israel al Dios del universo, como Aquel que les liberó de la esclavitud a fin de poder ser un pueblo capaz de encarnar la propuesta de vida que Dios tiene para el resto de naciones y pueblos. De este modo también deberían haberse entendido a sí mismos, es decir, como el pueblo liberado para liberar a otros, los que han recibido la misericordia divina para poder compartirla con los demás.

Todos sabemos que la realidad fue muy diferente.  Israel fracasó en muchos aspectos, no supieron recibir la gracia soberana de Dios con toda sus implicaciones, acabaron divididos  y lejos de liberar a nadie acabaron cayendo ellos mismos en diferentes formas de esclavitudes, incluida aquella que les llevó a una interpretación de la Escritura revelada que no dejaba ver a Dios, al menos no al Padre de Jesús como podemos ver con toda claridad en cada uno de los Evangelios.

Con la misma honestidad que la Biblia usa para describirnos esta triste realidad se nos  muestra también que la fidelidad soberana de Dios es mayor que la debilidad humana. Bien nos enseña María, la hermana de Aarón  “Cantad al Señor, porque sublime ha sido su victoria; caballos y jinetes hundió en el mar” (Exodo 15:21)

La pertinencia y actualidad de la Palabra de Dios no deja de asombrarnos, ya que también nosotros hemos sido constituidos como UN ÚNICO PUEBLO DE DIOS, UN ÚNICO CUERPO DE CRISTO liberados de la esclavitud de otros faraones que nos impedían vivir con dignidad y esperanza: la ignorancia, la arrogancia, el egoísmo, ansías de poder… También nosotros tenemos el privilegio de ser testimonio vivo del amor y el perdón de Dios.  También nosotros hemos fracasado en no pocas ocasiones a la hora de alcanzar esta meta.
Pero el Dios del éxodo está con nosotros, en realidad no ha hecho otra cosa que acercarse cada vez más a la débil condición humana a fin de mostrarnos con mayor claridad la magnitud de su amor y poder. Y es por ello que celebramos con gratitud y esperanza esta “Semana de la unidad”, viendo en sus diferentes actividades y eventos auténticos signos proféticos que apuntan al perdón, la gracia, la comunión… en definitiva, al Reino de Dios que se sigue acercando a este mundo.

El Dios encarnado en Jesús de Nazaret continúa guiándonos con su Espíritu Santo hacia la liberación plena, aquella en la que no haya lugar para las divisiones ni rivalidades, aquella en la que acaben hundidos en el mar los “caballos” de la intolerancia y los “jinetes” del rencor, aquella que nos lleva a cantar ya desde ahora “Fue tu diestra quien lo hizo, resplandeciente de poder; tu diestra, Señor, aniquiló al enemigo” (Exodo 15: 6)
Los cristianos todos, sin división, queremos acogernos ante estas palabras de liberación y orar unidos para liberarnos de todas las cadenas y ofrecer juntos al mundo la salvación del Evangelio de Jesús, el Cristo.

Mariano de Arellano, pastor de la Iglesia evangélica española.
Miguen Ángel Caja Ríos, Pastor de la Iglesia Batista.
Ioan Sirbu, Sacerdote de la Iglesia ortodoxa rumana.
José Moreno Losada, Sacerdote católico, delegado de ecumenismo.

Badajoz, 18 de enero de 2018

¿QUÉ NOS HA DEJADO EL ÚLTIMO VIAJE APOSTÓLICO DE FRANCISCO A CHILE Y PERÚ? por Mateo González Alonso


Los pesimistas

Ciertamente los medios y sectores críticos, que ya habían sacado sus propias conclusiones sobre esta visita del papa Francisco a Chile y a Perú antes de que comenzase, han confirmado sus propias sospechas. Han visto que los lugares seleccionados para las grandes concentraciones se quedaban vacíos, que el pontífice no ha sido lo suficiente explícito sobre los problemas de la iglesia local o que se ha rodeado de las algunas personas que, cuanto menos, son cuestionables.
Ahora bien, Francisco no evitó pronunciarse sobre los abusos de pederastias incluso reuniéndose con las víctimas, ha hablado claro –podemos decir que incluso dando nombres y apellidos– sobre el obispo Juan Barros, no ha evitado hablan claro ante los diferentes pueblos indígenas y no ha dudado en mostrar su simpatía por determinados ejemplos de creyentes…

Los optimistas

Las visitas papales, por mucho que Francisco agradezca la calurosa y colorida acogida que los pueblos de Latinoamérica, siempre le dispensan van cargadas de contenido. Tras las banderas y las coreografías, el pontífice ha aterrizado en estas tierras muchas de las consignas pastorales de su pontificado. Con dar un repaso al completo seguimiento que Vida Nueva ha ofrecido de la visita a estos dos países, nos damos cuenta de ello.
El Papa ha repudiado el feminicidio en una celebración mariana, ha pedido enseñar a pensar de manera integradora a la universidad católica; a los consagrados que se ensucien las manos; a las contemplativasque no teman ser descaradas en lo que a oración se refiere; a los obispos que sean más callejeros; a los políticos que frenen la decadencia a la que llevan a las sociedad a las que deben servir; a los jóvenes les ha pedido que no maquillen ni ‘photoshopeen’ el corazón y que desbloqueen la contraseña que cambiará el corazón y que les separa de los demás… Todo esto, dejando bodas de altos vuelos a parte.
Los titulares son muchos, pero detrás de ellos han tareas concretas para la Iglesia de hoy.

Los indiferentes

Ademas de los reaccionarios y los entusiastas, quien siente inquietudes por los problemas sociales que viven tanto Chile como Perú, pueden haber encontrado en Francisco algo más que el aliento de un jefe de estado que viene con la mente puesta en las oportunidades comerciales del futuro, a corto o medio plazo.
La cercanía ante los pueblos indígenas encontrará su continuidad efectiva en un revolucionario Sínodo Panamericano en 2019, las inquietudes de los jóvenes están llamadas a resonar a partir de octubre en al aula del sínodo en el Vaticano, el desencanto ante una Iglesia que se ha alejado de los problemas de los más débiles encuentra ahora el impulso de Evangelii Gaudium…
Hace falta, de vez en cuando, un viaje por América para recordarnos, como dijo Francisco en Iquique (Chile) que “cada uno de nosotros puede ser parte del milagro para otros”.

CANCIÓN MISIONERA 2018

El Encuentro y Festival de la Canción Misionera a nivel Nacional tendrá lugar el fin de semana del 21- 22 de Abril en Ciudad Rodrigo (Salamanca)
El Lema de este año para los Encuentros y Festivales Diocesanos y nacional es:
Con este lema ponemos de relieve EL DAR EL PASO, el ATREVERSE, arriesgar, abandonar las comodidades para lanzarnos a ser misioneros, como nos invita el lema de la Infancia Misionera: “Atrévete a ser Misionero” y sobre todo, ESTAR DISPUESTOS A DAR ALGO MÁS, ACERCARNOS MÁS A JESÚS Y ANUNCIARLE DE UN MODO MÁS FIRME. No podemos olvidar que todo ello hay que hacerlo desde la alegría de sabernos misioneros, portadores de la gran noticia de la salvación.
Para saber un poco más sobre los objetivos y manera de llevar a cabo los Encuentros y Festivales de la Canción Misionera  te invitamos a que consultes en nuestra web o pinchando aquí el Carisma de Encuentros y Festivales.
En documento adjunto os enviamos:
  1. Tema
  1. Ficha solicitud de información.
  1. Implicaciones de la participación.
¡GRACIAS!, por vuestro trabajo, implicación y testimonio; sin vosotros no sería posible.Os pedimos enviéis cuanto antes la ficha. Y os animamos también a participar en los festivales diocesanos y que nos indiquéis fecha y lugar de los mismos. Iremos informando en nuestra www.csf
Madrid, 22 de enero  2018
Recibe un cordial saludo de todo el Equipo de Encuentros y Festivales de C.S.F.

«EL EVANGELIO NO CAMBIA, PERO LOS MÉTODOS DEBEN CAMBIAR»

En el orbe católico occidental hay un movimiento de renovación parroquial imparable. Obispos, párrocos y laicos se han dado cuenta de los efectos de la secularización y han comenzado a renovar la pastoral de las parroquias adoptando técnicas procedentes del mundo de la empresa. Nativity Church (www.churchnativity.com), en Baltimore (USA) es uno de sus referentes. Su párroco, Michael White, y su adjunto, Tom Corcoran, han contado cómo lo hacen en el libro La reconstrucción de una parroquia
¿Cuándo os disteis cuenta de que la pastoral habitual de vuestra parroquia no era realmente evangelizadora?
Fue un proceso creciente que duró cerca de cinco años. En mi caso, yo llevaba la pastoral juvenil, y mi epifanía llegó al leer el libro Purpose driven youth ministry. Me di cuenta de que en realidad no entendía lo que hacía ni por qué lo hacía. Estaba cansado y agotado, y necesitaba respuestas.
Si un párroco quisiera renovar su parroquia, y pasar de una pastoral de mantenimiento a una pastoral de evangelización, ¿qué tendría que hacer?
El primer paso sería reunir un equipo y pintarles una visión de lo que podría y debería ser la parroquia. Luego deberían comenzar a pensar en cómo mejorar la experiencia del fin de semana para que apoye esa visión, comenzando por una Misa y luego siguiendo por las demás; no se puede cambiar la cultura de una parroquia sin cambiar la experiencia del fin de semana. Además, una parroquia evangelizadora no consiste en un programa, sino en una cultura que debe ser desarrollada en todo lo que se hace.
Muchas parroquias están mirando al mundo de la empresa para aprender a usar sus mismas estrategias y mejorar la comunicación, el formato del producto, la estrategia de distribución… Hay quien lo define despectivamente como simple marketing. ¿Usted qué piensa?
Bien, creo que hay precedentes en las Escrituras para usar las prácticas comerciales que nos rodean y aplicarlas a nuestra vida religiosa y parroquial. El salmo 23 habla de pastorear, ¡pero nadie acusa a David de utilizar sus prácticas comerciales para describir su relación con Dios!
 Estoy de acuerdo con que la Iglesia no es un negocio, pero podemos usar prácticas comerciales para avanzar en la misión que Dios nos encomienda. Podemos aprender los principios de una comunicación clara y una estrategia bien pensada para llevar a las personas a una relación creciente con Cristo. Para llegar a estas personas, debemos aprender cómo llegan las empresas a la gente, porque en este momento tienen mucho más éxito que nosotros. Nada de esto contradice la necesidad de orar. Oramos como si todo dependiera de Dios, trabajamos y planificamos como si todo dependiera de nosotros.
Si no usamos técnicas nuevas, ¿perderemos la relación con nuestros contemporáneos, con nuestros jóvenes?
¡Absolutamente! Esto no significa que tengamos que comprometer nuestro mensaje. El mensaje nunca cambia, pero los métodos deben cambiar. Tampoco significa que tengamos que abandonar los aspectos místicos y misteriosos de nuestra fe, que creo que son muy atractivos para la próxima generación. Pero si no nos adaptamos a nuestra cultura, la Iglesia se volverá inaccesible para ellos.
En su web, en el apartado Our team, aparecen un montón de laicos y entre todos ellos, casi como uno más, el sacerdote. ¿Para evangelizar bien desde una parroquia es necesario que el párroco sepa liderar un equipo de laicos?
Sí, así lo creo. Lo primero y más importante es que necesita un equipo de personas dotadas de liderazgo para tener un verdadero impacto. No hay muchos sacerdotes que puedan tener ellos solos todas esas aptitudes. Pero además de eso, los laicos tienen relaciones con personas fuera de la parroquia que un sacerdote simplemente no tiene.
¿Cómo han de ser los laicos de una parroquia verdaderamente evangelizadora? ¿Son difíciles de encontrar?
Tienes que desarrollarlos. Eso se hace mediante una buena predicación, creando una gran experiencia de fin de semana y desafiándolos a dar algunos pasos de discipulado. Los desarrollas también al pintar la visión de una parroquia de la que la gente querría formar parte. Existe la noción errónea de que la evangelización (llegar a los alejados) y el discipulado son opuestos. Eso no podría estar más lejos de la verdad. La verdad es que son dos caras de la misma moneda.
Cada vez son más frecuentes las iniciativas de evangelización directa, de salir a la calle y hablar a otros de Dios…, y cada vez hay más conciencia de la necesidad de una formación y una integración posterior. No basta con salir; hay que hacer discípulos. ¿Cómo consiguen esto en su parroquia?
El discipulado comienza con las Misas del fin de semana, que son el motor del barco la parroquia. El púlpito es el timón. Por eso, nosotros invertimos una gran cantidad de energía en nuestras homilías de fin de semana. En esos mensajes predicamos una y otra vez cinco aspectos que creemos que son de vital importancia para crecer como seguidores de Cristo: servir en algún ministerio o misión de la parroquia, donar y dar el diezmo, participar en un pequeño grupo, rezar y recibir los sacramentos, y compartir tu fe. Averigua los bloques básicos de discipulado que crees que son importantes para el crecimiento espiritual, comunícalos claramente y luego crea sistemas en tu parroquia que los hagan más fáciles y accesibles para tus fieles.
¿Cómo funcionan esos grupos pequeños en su parroquia?
Tenemos un formato muy sencillo: unos minutos de charla informal, una breve oración, un video, hablar sobre algunas preguntas y luego acabar con una oración.
 Es simple, pero requiere un gran esfuerzo y un buen programa para que funcione. Yo soy un gran defensor de los grupos pequeños: crean una gran sensación de comunidad, y hemos descubierto que las personas que están en un grupo pequeño tienden a dar más dinero a la parroquia.
Que un laico como usted sea corresponsable en la vida de una parroquia tan enfocada a la evangelización no es muy habitual. ¿Es este el futuro?
Creo que ahí es donde Dios nos está guiando. Quizás la razón por la que tenemos una crisis de vocaciones en tantos lugares es porque Dios quiere fomentar la cooperación entre los laicos y el clero.
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordom

ENCUENTRO DE AGENTES DE PASTORAL DE LA SALUD. 10 DE FEBRERO DE 2018. PARROQUIA SAN ROQUE


domingo, 14 de enero de 2018

JORNADA MUNDIAL DEL EMIGRANTE Y DEL REFUGIADO


Acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados. Cuatro verbos para la pastoral migratoria española
1.- Con motivo de la 104 Jornada Mundial de las Migraciones, el Papa Francisco nos ha dirigido un mensaje con el lema: Acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados. En dicho mensaje reflexiona sobre la situación de los migrantes y señala algunas pautas pastorales y sociales para la atención de estos hermanos que pueden ayudarnos a todos. La Iglesia sufre con las situaciones que llevan a emigrantes y refugiados a tener que abandonar su tierra y trata de hacer presente al Dios que acompaña en la historia, procurando ser como tierra prometida cooperando a su acogida e inserción. Cada obispo en su diócesis tiene la responsabilidad de atender pastoralmente a estas personas. A los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones nos corresponde ayudar a nuestros hermanos en el episcopado y a los demás cristianos a encontrar las apropiadas traducciones pastorales de estos verbos que propone el Santo Padre como objetivos propios de la pastoral con migrantes y refugiados.
Acoger, Proteger, Promover, Integrar, cuatro verbos que nacen del latido del corazón del Santo Padre para mover a toda la Iglesia para acercarse a los hermanos migrantes y refugiados sobre todo a los más heridos en nuestras diócesis, ciudades y pueblos. Es un mensaje en el que se nos invita a buscar oportunidades y espacios para que los migrantes y las comunidades se reúnan y aprendan unos de otros. Para que el miedo no se adueñe de nuestro corazón y se establezcan relaciones fluidas y enriquecedoras para todos- Así lo está proponiendo Caritas en su Campaña Compartiendo el viaje, en colaboración con el resto de integrantes de la Red eclesial Migrantes con derechos (CONFER, Justicia y Paz, el Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones y el Sector Social de la Compañía de Jesús.)
2.- En el Mensaje de este año el Santo Padre nos recuerda que «los líderes mundiales han expresado claramente su voluntad de trabajar a favor de los emigrantes y refugiados para salvar sus vidas y proteger sus derechos, compartiendo esta responsabilidad a nivel global. A tal fin, los Estados se comprometieron a elaborar y aprobar antes de finales de 2018 dos pactos globales (Global Compacts), uno dedicado a los refugiados y otro a los emigrantes».
Por ello y de acuerdo con su tradición pastoral, «la Iglesia está dispuesta a comprometerse en primera persona Sin embargo, para obtener los resultados esperados es imprescindible la contribución de la comunidad política y de la sociedad civil cada una según sus propias responsabilidades!».
A la luz de estos procesos ya iniciados, el Papa nos pide «aprovechar cualquier oportunidad para compartir este mensaje con todos los agentes políticos y sociales que están implicados —o interesados en participar— en el proceso que conducirá a la aprobación de los dos pactos globales». Por eso, la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, guiada por el Santo Padre, ha preparado 20 Puntos de Acción «que quisiera ver incluidos en los Pactos Mundiales (Global Compacts) que las Naciones Unidas acordarán en 2018».
Con el deseo de ayudar respecto a las necesidades que vemos en nuestra realidad queremos ofreceros estas invitaciones y estos elementos como retos y desafíos:
A.- «Gracias a la hospitalidad, algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles» (Hb 13,2).
En relación con el verbo acoger, queremos invitar a que se reflexione sobre la calidad de nuestra acogida, religiosa, pastoral, social, cultural a los inmigrantes y refugiados, teniendo en cuenta que este año el Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española, tiene como objetivo el anuncio de la Palabra de Dios. En la acogida a los inmigrantes y refugiados es necesario ofrecer la Palabra de Dios porque es lo mejor que podemos ofrecerles para que quien quiera pueda acoger con libertad a Cristo, Palabra Viva de Dios. Una oferta que se ha de hacer desde la acogida y hospitalidad en nuestras comunidades.
Desde esta actitud eclesial y en coherencia con la fe podremos recordar la necesidad del cumplimiento de los compromisos adoptados por el Estado para la acogida de los cupos de refugiados. Se trata de una dinámica necesaria y urgente, pues son muchas las personas que necesitan con urgencia salir de sus lugares de origen por el hambre, por la violencia, por los desastres naturales etc.). Conocedores de todas las dificultades que conlleva para los Estados la complejidad de los procesos de acogida, brindamos nuestra colaboración subsidiaria en todas las iniciativas posibles de acogida.
B.- «El emigrante que reside entre vosotros será para vosotros como el indígena: lo amarás como a ti mismo, porque emigrantes fuisteis en Egipto. Yo soy el Señor vuestro Dios» (Lv 19,34).
Respecto al verbo «proteger» queremos reconocer, en primer lugar, todos los esfuerzos que están haciendo las diócesis, las parroquias y otras comunidades para asesorar, atender e insertar a los inmigrantes y refugiados siguiendo el Evangelio y la necesaria protección a los más vulnerables. Y también debemos valorar los esfuerzos realizados desde la sociedad civil. Son muchos los logros alcanzados, pero también lo son los retos a afrontar. Más en concreto, y a modo de ejemplo de cara a una mayor y mejor protección, es necesario buscar alternativas a los centros de estancias temporales y a los centros de internamiento para que sea respeta y protegida la dignidad de las personas y nunca sean lesionados sus derechos. Protección también en la situación de las fronteras, especialmente las del sur de nuestro país donde se han producido en no pocas ocasiones acciones que atentan a los derechos humanos de los emigrantes.
En el Mensaje, el Santo Padre, subraya la especial protección que han de tener los menores migrantes y las personas víctimas de la trata. En este sentido la Sección de la Comisión Episcopal de Migraciones está trabajando intensamente en la coordinación y apoyo con programas preventivos, de sensibilización y acción.
C.- «Una sola ley y una sola norma regirá para vosotros y para el forastero que reside entre vosotros.» Números, 15,16
En cuanto a la «promoción», es un motivo de alegría comprobar la cada vez mayor presencia de hermanos migrantes que, a partir de las parroquias, comunidades religiosas, colegios católicos y otras entidades civiles, viven un proceso de arraigo y de asunción de responsabilidades cada vez más extendida. Deseamos que crezca su participación en las comunidades cristianas en el aprovechamiento en justicia de los recursos accesibles para la alfabetización, la capacitación para el idioma, la formación formal e informal, y otras muchas instancias para la promoción humana, y social. También hay que pensar muy bien el trabajo con las segundas generaciones para promover una sana convivencia multicultural.
Por lo que respecta al ámbito laboral conviene que se promulguen leyes justas y las autoridades vigilen para asegurar las condiciones dignas de trabajo y la erradicación de medidas de empleo precario y la aplicación de un justo salario a los migrantes. En este sentido ofrecemos todos nuestros recursos y capacidades para la reflexión y la acción desde nuestro rico y eficaz trabajo en Red con las instituciones eclesiales como Cáritas, Justicia y Paz y otras obras apostólicas dedicadas a la promoción de los inmigrantes.
D.- «Fui extranjero y me acogisteis» (Mt 25, 41-45).
En relación al verbo «integrar», queremos señalar el beneficio que supone la llegada de personas extranjeras a nuestro país muchos de los cuales llaman a las puertas abiertas de nuestras comunidades y parroquias. Es necesario integrar a nuestros hermanos en la vida cotidiana de nuestros barrios, ciudades y pueblos buscando el enriquecimiento personal y colectivo, en una convivencia sana. En primer lugar, por los valores culturales y religiosos que traen consigo. En segundo, por la objetiva necesidad de emigración a nuestro país, al menos mientras se mantengan las actuales tasas de natalidad.
La integración de los inmigrantes es una tarea delicada que exige paciencia y apertura de mente por parte de todos. Debemos evitar, por una parte, cualquier atisbo de xenofobia y por otra, la formación de guetos cerrados impermeables a cualquier diálogo cultural, social o religioso. El santo Padre nos advertía a los obispos y directores de las Comisiones de Migración de Europa que no ocultaba su preocupación «por los signos de intolerancia, discriminación y xenofobia que existen en diferentes regiones de Europa. A menudo están motivados por la desconfianza y el miedo hacia el otro, al diferente, al extranjero. Me preocupa todavía más la triste constatación de que nuestras comunidades católicas en Europa no están exentas de estas reacciones defensivas y de rechazo, justificadas por un no especificado “deber moral” de preservar la identidad cultural y religiosa original».
La Iglesia apuesta por el empuje que la fe nos da para creer y crecer en integración y en la Comunión; la que nos empuja a descubrir que mientras muchos ven en los otros a un «desconcido» los cristianos vemos a un hermano y quienes lo reciben queremos que vean a Dios, vulnerable en sus hijos, vean a alguien de nuestra misma dignidad que llega de lejos, y vean la belleza de un futuro más hermoso para todos. En este sentido debemos reconocer y alabar el excelente trabajo de integración que han llevado a cabo nuestras Misiones Católicas en Europa con los emigrantes españolas del siglo pasado. Su labor aún sigue siendo hoy necesaria por eso debemos comprometernos a seguir acompañando a los migrantes de habla española que llegan a los países de Centroeuropa con capellanes suficientes.
Queremos agradecer y, al mismo tiempo, animar a todos los cristianos que trabajan en la acogida, protección, promoción e integración de los inmigrantes y refugiados en la sociedad y en la Iglesia. Vuestro trabajo callado y permanente es una denuncia profética para aquellos que se cruzan de brazos o miran para otro lado ante el grave drama de la migración.
Pedimos a la Virgen María y San José que acompañen con su protección a los que hoy tienen que marcharse de sus países para proteger sus vidas de la barbarie de la guerra o del hambre.
Con afecto recibid nuestra bendición,
Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones
Fecha de Publicación: 10 de Enero de 2018